Breve cuento de un anoche.
Anoche me besó. Justo en el momento en que nos despedíamos.
Fue un buen final, para un comienzo.
He terminado de leer estos días el libro de Albert Casals -"El mundo sobre ruedas"-. Él lo resume así: "Quiero contaros una historia. Es la historia de un niño que nació el 18 de julio de 1990 en Barcelona. Con el paso de los años sufrí algunos contratiempos. Uno de los que más se esforzaron para ganarse un sitio en el "hall de la fama" fue, seguramente, la leucemia que tuve a los cinco años y que me dejó en silla de ruedas a los ocho. Un buen día descubrí que tenía catorce años y ya no podía aguantar más las ganas de viajar, y tuve la suerte de tener unos padres que no intentaron encerrarme en un manicomio por el hecho de plantearles la idea de viajar a los catorce años. He estado en más de 25 paises, entre ellos, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Grecia, Gran Bretaña, Italia, Bosnia, Serbia, Croacia, Hungría, Rumanía, Tailandia, Malasia, Singapur, Japón, Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá... No obstante, lo que más suele sorprender a la gente no es que haya viajado a tantos lugares, sino la forma en la que me gusta hacerlo: totalmente solo. Ni familia, ni amigos, ni nada: sólo yo, mi silla de ruedas y mi mochila... y en el peor de los casos solamente gasto unos tres euros diarios, que es todo lo que me hace falta para comer.""En 1995, armado de una libreta, una grabadora y una cámara de video, Ngawang viajó de regreso a Tíbet con el único objetivo de grabar música tibetana para codificarla y tratar de evitar que el fallecimiento de los ancianos se llevase sus acordes a la tumba para siempre. Fue detenido. Gran parte de su material, confiscado. Condenado a 18 años de cárcel y acusado de espionaje, podría haberse podrido en un penal Chino si su madre no hubiera decidido permanecer durante casi tres años protestando ante la Embajada China en la India. Su ejemplo llegaría a oídos de las organizaciones de Derechos Humanos y finalmente la presión ejercida por Amnistía Internacional consiguió que, tras siete años en las poco confortables prisiones comunistas, Ngawang fuese puesto en libertad en 2002." (Teneís una estupenda entrevista con Ngwang en el artículo de Periodismohumano.)