Todo está contado en el vídeo.
Para los Flanders del mundo...
Nasrudim fue invitado a dar una charla a los habitantes de un pueblo alejado. Subió al podio y dijo : ¡Oh pueblo!, ¿ Sabéis lo que diré?. Uno gritó: "no". Entonces Nasrudim contestó: “en este caso me abstendré de instruir a una comunidad tan ignorante”, y se fue.
Los ancianos de la comunidad lograron que Nasrudim volviera. De nuevo empezó Nasrudim su discurso: ¡Oh pueblo! ¿sabéis lo que diré?. Algunas personas para borrrar la mala impresión de la vez anterior dijero: "sí". “En este caso no hay necesidad de hablar” y Nasrudim abandonó la sala.
En la tercera ocasión, después que una delegación lo visitara para rogarle otro esfuerzo, se presentó ante la asamblea de nuevo y empezó ¡Oh pueblo! ¿Sabéis que diré?. Como se quedara esperando una respuesta, uno de los asistentes dijo: “algunos de nosotros sí y otros no”. “Pues bien -dijo Nasrudim mientras se retiraba- que aquellos que lo saben se lo digan a los otros”.
